Tras la lectura de "El desierto", un cuento del entrerriano Juan Manuel Alfaro, los alumnos de la cátedra echaron a volar sus sentires en la escritura. El texto fue, simplemente, un detonante para la creación, y los caminos elegidos, en cuanto a temáticas, interpretaciones y formatos textuales, fueron variados.
A continuación, una selección de los textos escritos por los alumnos.
SEÑORITA AMÉRICA
por Gisela Montañana
A mi maestra de primer grado.
Hoy es 1 de abril de 2011, ¡cómo pasa el tiempo!
Escuchando un hermoso cuento de un autor entrerriano, Alfaro, ganador de premios, un “groso” en la materia como dirían los más jóvenes, me acordé de usted.
¡Sí! y, al decirlo con mis palabras y mis más hermosos recuerdos, el alma se me hace chiquita de apretujada por la emoción.
En este cuento se nombra a la Señorita América, pero al oírlo, yo escuchaba “señorita Hilda” y a mi mente venían los más tiernos recuerdos de un tiempo que ya pasó. Recuerdos de su voz, de su mirada, de sus manos un poco sucias de tiza, su ¡muy bien! (que hoy en esta página quisiera reproducir idénticamente) y su rostro. Su rostro un poco cansado por el paso de tantos niños como yo.
Un rostro lleno de huellas que la hacían más sabia, rostro que, repleto de amor, ya comenzaba a mostrar los primeros indicios de aquello tan triste…
Nuestro primer grado recibía una noticia muy fuerte. Esa primera señorita que nos hacía escribir letras y números, la que nos enseñaba a amar la lectura y el dictado en casa, nuestra segunda mamá, ese ser tan especial y único, ya no podría venir más. ¡No! qué sentimiento tan raro experimentamos, ¿por qué se nos humedecen los ojos?, nunca antes nos había pasado algo igual.
Usted, estaba enferma. Y aunque la directora nos prometió que iba a volver, eso nunca sucedió. Aunque nos dijo que otra señorita nos ayudaría a seguir aprendiendo cosas nuevas, no nos conformó.
Y quiere que le diga la verdad Señorita Hilda, todo lo nuevo hubiese sonado mucho más dulce desde su voz aunque un poco ronca. El ¡hagan una descripción! nos habría entusiasmado más si la invitación a recrear mundos fantásticos se hubiese leído desde el pizarrón dibujado con su hermosa y redondita letra.
Señorita… hoy me acordé de usted. Señorita, yo siempre me acuerdo de usted. Desde donde esté quiero decirle ¡gracias!, y a donde esté quiero que le llegue en este ¡LA QUIERO! todo mi amor.
Ando con mi sueño a cuestas
por Naiam Bel
Este niño carecía de muchas cosas, tenía muchas necesidades, deseos, que no estaban a su alcance. Sin embargo, él, muy humilde y con un corazón enorme, era mejor persona que cualquiera.
Cuando menciona que el niño andaba con el sueño a cuestas, lo imagino a este
caminando en la calle, solo y sin rumbo.
Él contaba que ese sueño a veces se transformaba en comida para colocar en la olla, en abrigo, en una compañía.
Me moviliza la historia en el solo hecho de pensar en el amor que esta persona le tenía a su maestra. Ella le dejó una gran enseñanza en su vida, logró formarse como persona, cumplir su sueño de ser docente.
Y ser docente, es especial. Es especial porque cada día llevas con vos mismo una y otra experiencia nueva, que te llena y te ilumina,
Aprender de los demás y con los demás es algo maravilloso, pasar por momentos diferentes cada día te renueva...
"Lo que no te mata, te hace mas fuerte" dice el dicho. Pienso que este muchachito sufrió mucho desde su infancia, le costó mucho sacrificio sostenerse y seguir adelante, y a pesar de esto, llegó a su objetivo y pudo cumplir lo que tanto anhelaba para su vida.
Se hizo fuerte, más fuerte que nadie. Y hoy debe ser una persona llena de valores y muy plantado en la vida.
Tanto sacrificio, SIEMPRE VALE LA PENA...
SEÑORITA AMÉRICA
por Antonella BenischTodos, absolutamente todos, hemos tenido una “Señorita América”, todas con diferentes nombres, distintas características, pero todas compartían algo en común: su amor por la docencia.
En mi caso fue la seño Laura. Aún me acuerdo de su cabello largo y ennegrecido, tan largo que parecía no tener fin, y su portentosa voz, la cual nos indicaba lo que se debía hacer y lo que no; con ella aprendí a leer y a escribir. Hoy en día, existen algunos momentos en los que me acuerdo de ella a pesar de que hace mucho tiempo que no la veo, ¿Dónde estará?, ¿qué hará?
Hoy estoy aquí, comenzando a cursar el Profesorado en Educación Especial, es un camino nuevo en mi vida, colmado de incertidumbres pero, a pesar de todo, espero poder convertirme en una buena docente como ella y poder descubrir en cada mirada de los chicos la alegría y el entusiasmo que yo tuve en cada una de sus clases.